Importancia de los mediadores

Para resolver un conflicto sin tener que acudir a juicio es esencial esta figura, imparcial y profesional, que no tiene un coste elevado.

El pasado verano se publicó en el BOE la Ley 5/2012 de mediación en asuntos civiles y mercantiles. El mediador es un profesional neutral, que ayuda a dos personas a encontrar una solución satisfactoria a un conflicto, evitando que tengan que ir a juicio. Aunque existe desde hace año, esta ley ha venido a regularizar el procedimiento.

La importancia de los mediadores

Para iniciar un proceso de mediación ambas partes deben someterse voluntariamente al mismo, renunciando a acudir a los juzgados mientras dure. Hay ocasiones en las que el juicio se ha iniciado ya y el juzgado acuerda suspender la tramitación para que se intente alcanzar un acuerdo por esta vía. Existen instituciones y servicios de mediación tanto públicos como privados. En España son pioneros los de Castilla-La Mancha (públicos), en los que se atendió durante el año 2011 a 3.080 familias con 5.688 hijos, que evitaron un procedimiento contencioso.

La pieza clave es la figura del mediador, profesional cualificado con una formación específica, que actuará de forma absolutamente imparcial y ayudará a encontrar una solución dialogada y voluntariamente querida por las partes.

La mediación cabe en todo tipo de conflictos civiles y mercantiles (un problema con un contratista de una obra, con un inquilino con el que no nos ponemos de acuerdo sobre el pago de un desperfecto, o entre socios de un negocio), incluso los transfronterizos, y las negociaciones son totalmente confidenciales. Así, si la mediación fracasa, no pueden utilizarse las concesiones hechas en un juicio posterior. Además, es un proceso completamente flexible, adaptado a los avances y a las necesidades que las propias partes manifiesten.

Una vez alcanzado el acuerdo se recoge en escritura pública y, si una de las partes incumple lo acordado, la otra podrá exigirlo a través del Juzgado como si fuera una sentencia firme.

La rapidez de su tramitación, su bajo coste y la falta de consecuencias negativas si la mediación fracasa hacen que compense intentar estar esta vía antes de iniciar un procedimiento judicial.

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