El ordenamiento jurídico es el conjunto sistemático y jerarquizado de normas que regulan la convivencia en una sociedad. Constituye la estructura básica del Derecho en un Estado de Derecho, garantizando la seguridad jurídica, la estabilidad social y la justicia. Gracias a este sistema normativo, los ciudadanos pueden conocer los límites de su conducta, proteger sus derechos y cumplir sus obligaciones. Profesionales como un abogado de familia recurren constantemente al ordenamiento jurídico para interpretar y aplicar correctamente las normas en situaciones cotidianas relacionadas con el ámbito civil y familiar.
¿Qué es el ordenamiento jurídico?
El ordenamiento jurídico está formado por todas las normas vigentes que rigen en un país, desde la Constitución hasta las disposiciones administrativas de menor rango. Su finalidad esencial es organizar la vida social y garantizar los derechos y deberes de los ciudadanos, ofreciendo un marco estable y previsible. Este sistema regula las relaciones entre individuos y también las relaciones entre estos y las instituciones públicas.
Estructura del ordenamiento jurídico español
El artículo 1.1 del Código Civil reconoce como fuentes del ordenamiento jurídico español:
- La ley.
- La costumbre.
- Los principios generales del Derecho.
Estas fuentes se aplican de manera jerárquica y coordinada para asegurar la coherencia y unidad del sistema, evitando contradicciones entre normas.
Principio de jerarquía normativa
El ordenamiento jurídico español se organiza según un criterio escalonado que garantiza que ninguna norma inferior contradiga a otra superior. La jerarquía normativa incluye:
- Constitución Española.
- Tratados internacionales y Derecho de la Unión Europea.
- Leyes orgánicas y ordinarias.
- Normas con rango de ley.
- Reglamentos y disposiciones inferiores.
El Derecho de la Unión Europea ocupa una posición preferente, de modo que los reglamentos europeos son directamente aplicables y prevalecen sobre las leyes internas.
Unidad, coherencia y plenitud
El ordenamiento jurídico se caracteriza por su unidad (todas las normas forman un sistema único), su coherencia (no deben existir contradicciones internas) y su plenitud (siempre debe haber una solución jurídica, incluso mediante la analogía o los principios generales del Derecho). Estos principios permiten que los operadores jurídicos, incluidos los abogados de familia, actúen con seguridad y precisión en la defensa de los intereses de las personas.